289 64. Dijo [Moisés]: “Esa es la señal que buscábamos”, y regresaron sobre sus huellas. 65. Encontraron a uno de Mis siervos [Al Jidr14] a quien había agraciado con Mi misericordia y enseñado ciertos conocimientos [que Moisés no poseía]. 66. Moisés le dijo: “¿Puedo seguirte para que me enseñes la guía que se te ha enseñado?” 67. Respondió: “No tendrás paciencia conmigo. 68. ¿Cómo podrías tener paciencia con algo que desconoces?” 69. Dijo: “Si Dios quiere, verás que seré paciente y no te desobedeceré”. 70. Dijo: “Si me sigues, no me preguntes sobre lo que hago hasta que te haga mención de ello”. 71. Entonces partieron hasta que abordaron un pequeño barco [y cuando llegaron a la costa] le hizo un boquete. Dijo [Moisés]: “¿Has hecho un boquete para que se ahoguen quienes [estén viajando] a abordo? Has cometido algo grave”. 72. Dijo: “¿No te había dicho que no tendrías paciencia conmigo?” 73. [Pero le respondió Moisés:] “Disculpa mi olvido, y no me sometas a una prueba difícil”. 74. Entonces partieron hasta que se encontraron con un joven al que mató. Dijo [Moisés]: “¿Has matado a una persona inocente sin que él haya matado a nadie? Has hecho algo terrible”. 75. Dijo: “¿No te había dicho que no tendrías paciencia conmigo?” 14 Al Jidr fue un siervo piadoso que compartió un viaje con el Profeta Moisés. Los sabios consideran que se trataba de un Profeta contemporáneo a Moisés por varias causas: Primero, porque Dios dice que le concedió una misericordia y un conocimiento especial, lo que en lenguaje coránico se utiliza para describir la profecía. Segundo, porque le dijo a Moisés: “Si me sigues, no me preguntes sobre nada que haga hasta que yo te haga mención de ello”. Si no fuera Profeta, no hubiera estado protegido de cometer errores, y no hubiera tenido Moisés –que era uno de los grandes Profetas y un noble Mensajero y estaba exento de errores en la transmisión del Mensaje– que permanecer callado ante las acciones de Al Jidr, que contravenían la legislación que él había recibido de Dios. Tercero, porque Al Jidr quitó la vida a un joven, y esto no podría ser sino por revelación de Dios, porque una persona piadosa no puede decidir quitarle la vida a alguien debido a que sus pensamientos no están exentos del error. Cuarto, porque cuando Al Jidr le explicó sus acciones a Moisés, le aclaró que no había actuado por iniciativa propia, es decir, que no lo había hecho por propia decisión, sino que le había sido ordenado por inspiración. Capítulo 18 La Caverna • El Corán (traducción comentada)
RkJQdWJsaXNoZXIy MTUxNjQ1