El Noble Corán

315 recorre su órbita10. 34. No he concedido la inmortalidad a ningún ser humano. Si tú [¡oh, Mujámmad!11] has de morir, ¿por qué razón iban ellos a ser inmortales? 35. Toda alma probará la muerte. Los pondré a prueba con cosas malas y cosas buenas, pero finalmente volverán a Mí para ser juzgados. 36. Cuando los que se niegan a creer te ven, se burlan de ti, y dicen: “Éste es quien desdeña a nuestros ídolos”; sin embargo, son ellos los que, cuando es mencionado el Misericordioso, rechazan la verdad. 37. El ser humano es impaciente por naturaleza. Ya les mostraré Mi castigo12, así que no pidan que se adelante. 38. Dicen: “¿Cuándo se cumplirá tu advertencia? Si es verdad lo que dices”. 39. Si supieran los que se niegan a creer, que llegará un momento en que no podrán impedir que el fuego queme sus rostros y sus espaldas, y no serán socorridos. 40. Por el contrario, [el fuego] les llegará por sorpresa dejándolos desconcertados sin que puedan evitarlo, y no serán indultados. 10 Dios hace referencia a que el Sol y la Luna se mueven en una órbita definida, y en otro versículo se menciona que el Sol no es estático, sino que se mueve en una órbita determinada: “El Sol orbita como le fue designado; ello es un decreto del Poderoso, el que todo lo sabe” (36:38). Dichas realidades comunicadas por el Corán han sido constatadas a través de la observación astronómica contemporánea. Según los cálculos de los especialistas, el Sol viaja a la enorme velocidad de 720 mil kilómetros por hora en dirección a su ápice, la estrella Vega. Esto significa que el Sol viaja aproximadamente 17‘280.000 km/día, al igual que todos los planetas y satélites de su sistema. El conjunto de las estrellas del universo viajan de manera similar. El Corán se refiere a que todo el cosmos está lleno de senderos y órbitas: “¡Por el cielo surcado de órbitas!” (51:7). En el universo existen alrededor de 250 mil millones de galaxias y cada una tiene unos 200 millones de estrellas. Muchas de éstas poseen planetas y la mayoría de éstos satélites. Todos los cuerpos celestes, e incluso conjuntos de cuerpos, como las galaxias, se mueven en órbitas precisas. No cabe duda alguna de que cuando fue revelado el Corán la humanidad no poseía los telescopios y las técnicas de observación de hoy, capaces de abarcar millones de kilómetros, ni los conocimientos actuales de física o astronomía. Por consiguiente, es imposible que en esa época se hubiese podido determinar que el espacio “está lleno de senderos y órbitas”, como lo expresa el versículo. Evidentemente, es una prueba más de que el Corán es la palabra de Dios. 11 Que eres Mi Profeta y amado. 12 Con el que se les había advertido si rechazaban adorar solo a Dios y Le asociaban falsas deidades. Capítulo 21 Los Profetas • El Corán (traducción comentada)

RkJQdWJsaXNoZXIy MTUxNjQ1