408 22. Cuando los creyentes vieron a los aliados dijeron: “Esto es lo que nos prometieron Dios y Su Mensajero10, y la promesa de Dios y Su Mensajero es verdadera”. Eso no hizo sino acrecentarles la fe y la aceptación [de las órdenes de Dios]. 23. Entre los creyentes hay hombres que cumplieron el compromiso que tomaron con Dios. Algunos ya han fallecido, otros esperan que les llegue su hora y no han cambiado de compromiso. 24. Dios [decidió probarlos en la fe] para recompensar a los sinceros por su sinceridad y castigar a los hipócritas, si Él quiere, o perdonarlos11. Dios es Perdonador, Misericordioso. 25. Dios frustró a los incrédulos que, llenos de ira, no alcanzaron lo que se proponían, e hizo que los creyentes no entraran en combate12. Dios es Fuerte, Poderoso. 26. Luego hizo salir de sus fortalezas a la gente del Libro13 que había ayudado [a los idólatras], e infundió el terror en sus corazones. Por Su orden unos fueron ejecutados y otros hechos prisioneros14. 27. [Dios] los hizo heredar sus tierras, sus hogares y sus bienes, y [los hará heredar] otras tierras que todavía ni siquiera han pisado15. Dios es sobre toda cosa Poderoso. 10 Porque sabían que con la llegada del ejército enemigo vendría el auxilio de Dios. 11 En caso de que se arrepientan, acepten la guía y enmienden su comportamiento. 12 Porque Dios envió como milagro una tempestad que dispersó al ejército enemigo. 13 Los judíos de Banu Quraidhah, que traicionaron su pacto de no agresión ni colaboración con los enemigos, y ayudaron a los aliados contra los musulmanes. 14 Los judíos de Banu Quraidhah habían firmado un pacto con los musulmanes de defenderse mutuamente en caso de agresión extranjera, y no solamente no lo cumplieron, sino que confabularon con los idólatras para exterminar a los musulmanes, ya que habían acordado con los idólatras atacar Medina cuando estuviera desprotegida y matar a quienes quedaran en ella, que eran unos pocos guardias y miles de mujeres, niños y ancianos, lo que hubiera significado un genocidio. Por lo que fueron juzgados y condenados por planear y confabularse para cometer un genocidio. Cuando los judíos de Banu Quraidhah se rindieron, rechazaron arrogantemente que el Profeta Mujámmad, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él, los juzgara, y pidieron que Sa’ad Ibn Mu’ad, quien había sido un aliado de ellos antes de convertirse al Islam, juzgara sobre su caso de acuerdo con las leyes de la Tora, pensando que este juzgaría a su favor, pero Sa’ad los condenó. 15 Otro milagro histórico que el Corán predijo, ya que en unos pocos años, los imperios de Persia y Roma cayeron ante el avance del Islam. Capítulo 33 Los Aliados • El Corán (traducción comentada)
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