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El Boletín Islámico Numero 15 Pag 11 Él dice: "Mi querido hijo, desde el día en que naciste, todos los días te estás acercando al Más Allá de espaldas a este mundo. Por lo tanto, tu morada en el Más Allá está mucho más cerca de ti (porque estás avanzando hacia ella cada día, en todo momento) que tu casa en este mundo (porque te estás alejando cada día más de ella)." Dice: "Hijo mío, evita contraer deudas; porque una deuda es una humillación de día y una pena de noche. (Uno se deshonra cuando los acreedores le exigen de día, y se pasa la noche afligido, preocupado por sus deudas)." "Hijo mío, abriga esperanzas de la misericordia de Alá, pero que tus esperanzas no te hagan atreverte a cometer pecados; teme a Alá, pero que tu temor no te haga desesperar de Su misericordia." "Mi querido hijo, si alguien viene a ti con la queja de que fulano de tal le ha sacado los dos ojos y realmente ves que le faltan los dos ojos, no te formes ningún juicio sobre la persona hasta que hayas oído la otra parte. Porque, este hombre podría haber golpeado a la otra persona primero y haberle sacado cuatro ojos antes." Cuando llegó la última hora para Luqman, le dijo a su hijo: "Mi querido hijo, te he dado muchos consejos durante mi vida; ahora que dejo el mundo, me gustaría aconsejarte sobre seis puntos: (1) Ocúpate en los asuntos de este mundo en la medida del período que te queda de vida (que no es nada cuando se compara con la eternidad del Akhirah (el Más Allá). (2) Adora a Alá según la medida de tu dependencia de Él (y, obviamente, uno necesita Su ayuda en todo). (3) Haz los preparativos para el Más Allá según la extensión de tu estancia en ese mundo (y, obviamente, uno tendrá que quedarse allí eternamente, pues no hay otro lugar al que ir después de la muerte). (4) Continúa luchando por la redención del Fuego del Infierno hasta que estés seguro de haberla alcanzado. (Es sabido que, si alguien está siendo juzgado por un delito grave, continúa esforzándose por su absolución hasta que está seguro de que el caso se va a decidir a su favor). (5) Si tienes la osadía de entregarte a los pecados, hazlo en la medida en que puedas soportar el fuego del Infierno (pues, el castigo de los pecados está dictado por la ley y nunca se está seguro de si el Soberano, por infinita que sea Su misericordia, te concederá la petición de clemencia). (6) Cuando quieras cometer un pecado, busca un escondite que no esté siendo vigilado por Alá y Sus ángeles (pues, todo el mundo conoce las consecuencias de emprender una revuelta ante los ojos del propio Soberano o en presencia de sus agentes secretos). "Dame un consejo", preguntó alguien. El Santo Profeta (PBUH) dijo: "No te enfades". Nadie ha bebido mejor que quien se ha tragado la ira por amor de Dios. Verdaderamente los más queridos de entre ustedes para mí y los más cercanos a mí en el otro mundo son los de buena disposición; y verdaderamente los mayores enemigos para mí y los más alejados de mí son los malhumorados. En verdad, la ira corrompe la fe como el jugo de las plantas amargas corrompe la miel. A quien reprima su ira, mientras tenga poder para mostrarse, Dios lo invocará el día de la resurrección ante toda la creación, y lo recompensará con creces. "¿A quién imaginan fuerte o poderoso?" preguntó el Profeta (PBUH). "Aquel que derriba a la gente", respondieron sus discípulos. "¡No!" dijo el Profeta, "Es aquel que se domina a sí mismo cuando se enfada". En verdad, la ira es una brasa viva en el corazón del hijo del hombre; ¿no ven el enrojecimiento de sus ojos, y la hinchazón de sus dos venas yugulares? ...El que sienta algo de eso, que se pegue a la tierra. Cuando uno de vosotros se enfade estando de pie, que se siente; y si se le pasa el enfado, (entonces bien), si no, que se acueste. Mi Señor me ha ordenado hacer nueve cosas: el temor de Dios en secreto y en público; una palabra justa en medio de la ira y el placer, y un camino medio en la pobreza y la riqueza; y que cumpla mis deberes relativos a quien corta todos los lazos conmigo, y dar a quien me niega, y perdonar a quien me agravia, y que mi silencio sea para la reflexión, y mi hablar sea para el recuerdo (de Dios), y mi ojo (vista) sea para tomar ejemplo, y que yo apueste por la justicia. Abu Bakr relata que oyó al Santo Profeta (PBUH) decir: "Que ningún juez decida un caso entre dos partes mientras esté furioso". En verdad, la ira viene de Satanás. HADIZ SOBRE LA IRA

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